Es hora de cambiar – GatoOscuro

PD: El artículo originalmente fue publicado el 26 de Agosto de 2021, se acaba de actualizar hoy 25/04/2026, en cuanto a ortografía y gramática, manteniendo ese tono origial.

Este artículo parece ser de esos que no tienen un final o al menos no pareciera, entonces, para no extender esto y hacerlo más dinámico lo haré de forma “guiada”/estructurada y bajo un árbol de ideas en donde no se supere más de lo que debería.


NOTA: Leer completamente letra por letra para entender mejor el personaje de GatoOscuro y la persona detrás de el, después de ello puedes criticar o hacer una critica constructiva, el caso es entender el por qué de todo, bajo mi lema “todo tiene una razón de ser”.man

Indice

  • ¿Quién es GatoOscuro?
  • El comienzo de todo
  • Polémicas
  • Traición
  • Es hora de cambiar
  • Conclusión

¿Quién es GatoOscuro?

Si eres un viejo lector, quizás quieras omitir esta parte de la historia, ya que la he reescrito una y otra vez en diferentes espacios sociales, todo por tener que andar migrando de un lado a otro sin poder concretar todo ello en un solo artículo. De lo contrario, si apenas te enteras de mí… venga ya.

La persona detrás de GatoOscuro es un joven geek colombiano con un historial de vida bastante largo y complicado. Tal cual: desde niño, siguiendo colectivos que tuvieron una misión en concreto, un porqué para existir y quizá una meta que cumplir. Todo ello definió mi solitaria niñez como adscrito a grupos de Scouts y Cruz Roja (otros) y un largo etcétera que existía en aquel momento en mi pueblo natal. Todas ellas marcaron mi niñez y preadolescencia. De cierta forma, se podría decir que fui “adoctrinado” para servir… cosa que posteriormente no iba a cambiar demasiado.

A la edad de 18 años me inscribí al Ejército Colombiano, a raíz de muchas decepciones que me impulsaron a tomar esa decisión, de la cual nunca me arrepiento porque aprendí demasiado. Me capacité para defender y morir… algo de lo que fui difiriendo con el tiempo, y más aún con los comandantes corruptos en la institución y el maldito mando de oficiales que se creen los “puros” de nuestra fuerza. Después de haber terminado mi servicio, labor en la que duré dos años, finalizada también a raíz de lo que les describía anteriormente. Eso sí, guardando todo lo bueno, entendiendo cuál fue mi capacitación, mi misión y el porqué de todo, aun así marchándome por la puerta grande, con la frente en alto.

Esa fue mi reflexión de vida frente a mis capacitaciones y demás. Ahora, ¿qué queda del personaje? Vamos allá.

Frente al personaje, la historia es mucho más corta. Tuve influencia de muchos lados: DrossRotzank (videos de terror), Justin Hall (el primer bloguero), Friedrich Nietzsche (filósofo), Richard Stallman (fundador de GNU y la FSF), Linus Torvalds (fundador de Linux), Varg Vikernes (Burzum) y un largo etcétera más. Después de dicho “mix” de influencias, decidí crear un personaje donde pudiera liberar toda esa combinación de pensamientos, sentires y demás; en conclusión, todo lo que iba recogiendo por la vida, traduciéndolo a una forma sin rostro, sin nombre y sin detalles. Todo para pasar desapercibido, evitar señalamientos, evitar manchar mi penosa vida y demás, dando así forma a GatoOscuro: un personaje sin censura, sin límites… utilizando como base un argumento frío pero consistente, nada que ver con la empatía (nunca la tuve).

Todo ello lo fui plasmando en distintas plataformas mientras, con el paso del tiempo, comenzaban mis migraciones de un lado a otro. Solo de pensarlo puedo recordar algunas… es un largo trayecto cibernético ¡que aún no termina! Incluso llegué a tener presencia en casi todas las redes sociales privativas: Facebook (tenía una página con frases y escritos), Instagram (fotos tomadas con mi vieja cámara digital), Twitter (publicaciones efímeras), YouTube (relatos de terror). Posteriormente abandoné la idea de utilizar software privativo (conquistado por la filosofía del software libre) y ahí comenzó lo que muchos conocen de mí: pasando por Tumblr, Medium, Wix, WordPress.com, Blogger, Onion Blog (Tor), ZeroBlog (Freenet), I2P Blog, GNU Social, hasta caer en 2016 en Mastodon y, en 2021, en WriteFreely (blog descentralizado y libre), lo que fue mi final —hasta ahora—, el lugar donde estoy actualmente. Un poco de todo, ¿verdad?

Lo peor de todo es que mucho del contenido original que creé en todas esas plataformas desapareció. Nunca lo pude recuperar (solo los de WordPress y algunos videos de YouTube que tengo de forma pública en PeerTube).

El comienzo de todo

En su momento, ese dolor interior, esa angustia que jamás pude disipar, la logré “controlar” a través de la escritura. Allí podía reflejar mi ira, podía crear y destruir lo que nunca pude hacer en la vida real, en el pésimo día a día. Lo mejor de todo es que siempre había alguien detrás “aportando”, lo que me impulsó más y más a seguir escribiendo. Esos fueron mis primeros lectores: los que, a pesar de sentir mi lírica depresiva, podían entender mi situación, mi lugar, y responder de forma coherente al tiempo y al contexto. Eso me fascinaba… y nunca paré.

Antes de unirme a la fuerza, me inscribí en la universidad para estudiar periodismo, pero nada de ello resultó. A pesar de haber asistido a algunas clases, nada salió como quería, tanto por mi déficit de atención —detectado desde que era un infante— como por la apretada situación económica que me gritaba al oído qué camino tomar. Al parecer, la vida me agarraba de los pies y quería convertirme en un obrero… ¡renunciar a mis sueños! Cumplir con algo que nunca quise, algo que nunca pedí: la responsabilidad.

Aun sin ser padre, tuve que aportar junto a mi única familia: mi madre, que hacía a su vez de padre, ajustando apenas a fin de mes para pagar el techo y la comida. Ese fue el resultado… y la razón por la que quise morir muchas veces, hasta que reuní valentía. Me di dos cachetadas y emprendí el camino.

Durante aquel tiempo en la fuerza, esquivé muchas veces la muerte. Y, a pesar de querer morirme constantemente, cuando la tuve soplándome en la nuca… quise correr, alejarme de ella y sobrevivir. Cosa que, de forma cobarde, logré… y de la que me arrepiento día tras día.

Mi vida no es fácil de explicar, aunque, en ocasiones, me sirve decirle a quien me escucha que es prácticamente similar a la de BoJack Horseman —por no decir igual—, con la diferencia de que no tengo fama ni dinero. Un padre que nunca se interesó por mí (solo se aprovechó de la aventura), una madre que se arrepintió de ella por la destrucción de sus sueños y un hermano que le sirvió a la patria… tanto, que ofrendó su vida. ¿Más coincidencias?

Los trastornos depresivos quedan bastante reflejados en este texto. Aun así, tengo un vacío tan grande que ni siquiera me permite llorar —la acción natural de liberación—. A costa de ello, cargo con el remordimiento día a día sin poder decir “A”, sin derramar una lágrima, aunque mi corazón y mente duelan… sangren.

Todo tiene una razón de ser. Esa es la frase que utilicé desde un principio. Entiendo y comprendo que, por todo lo que he vivido y visto, mi vida y mi comportamiento son un resultado. Cada aspecto se ha forjado frente a esas inconsistencias y, aunque en ocasiones no sean las mejores, es lo que a duras penas me ha sacado de la más baja cadena de vida… y aún me mantiene aquí.

Polémicas

Es difícil expresar algo que no sientes, y eso me sucedió. A pesar de no apoyar ningún movimiento, de no vestirme bajo ningún color, bandera, nacionalidad o comportamiento —y un larguísimo etcétera de identificaciones—, mis problemas fueron solo dos: ser sincero y tener carencia de empatía (por no decir, nula).

En el blog tengo un artículo donde relato la historia de Quey.org y sus polémicas. Allí expongo los puntos más relevantes de lo sucedido y cómo mi imagen se fue manchando poco a poco. ¿Conclusión? Fueron momentos en los que no debía estar, en los que no tenía por qué reaccionar, más siendo tan particular en ese sentir y entendiendo que era un tema candente.

A pesar de haber tratado esos temas con argumentos sólidos, hay algo que jamás va a satisfacer al público: el “sentir”. Todos quieren sentir que alguien se ha puesto en sus zapatos y ha cambiado su postura por un “te entiendo”, cuando en realidad no debería ser así. No tendrías por qué decirles lo que quieren escuchar, sino lo que realmente sientes… esa es la cuestión que pocos digieren. Y ahí es cuando un tema cotidiano se convierte en algo tóxico.

A pesar de haber actuado siempre con educación y argumentos, muchos interpretaron esa “expresividad” como algo ofensivo. Quizá —y solo quizá— vieron algo más allá de lo que yo entiendo como texto… completamente texto. Un mensaje que busca transmitir de forma seria, sin revelar el ánimo de quien escribe. Ese es mi caso.

En todo caso… a mí me golpeó la cultura de la cancelación, y mi atrevimiento, sumado a mi sinceridad, me llevó a una muerte directa.

Traición

Si todo lo anterior fue cobrando fuerza en pequeños individuos (haters), ahora imagina que alguien cercano a mí echara más leña al fuego. ¿Entiendes la referencia? Lo curioso es que las grandes críticas y exposiciones provinieron de personas cercanas. Y con “cercanas” me refiero a quienes me conocían más allá del personaje, aunque fuera solo de forma virtual. Aun así, tenían suficiente información como para afectarme… y lo hicieron.

Despertaron odio en pequeños grupos que dejaron de serlo para convertirse en masas.

Todas esas personas tienen nombre y apellido, pero poco a poco he aprendido a tragarme las puñaladas por la espalda para “evolucionar”. Lo que no te mata te hace más fuerte. Y sí: perdono, pero no olvido.

Este artículo es una prueba de esa evolución. Un lugar donde dejo todo claro como ejercicio de reflexión, para cambiar y superar… porque lo necesito. Y quizá ya lo notaste: cerré todas mis cuentas. Cuando leas esto, probablemente ya estaré de vuelta.

Si todo eso me dolió lo suficiente como para desconfiar aún más del mundo —físico y virtual—, ahora imagina que ese mismo grupo intentara ir más allá: contactar a quienes alojaban mis datos (textos, videos, presentaciones…), intentando cancelar mis cuentas o forzarme a modificar mi contenido.

Querían que reeditara textos, que reesubiera versiones “corregidas”. Todo bajo la lógica de la cancelación. Me negué rotundamente.

Preferí abandonar esos espacios… hasta poder crear el mío propio.

Y si estás leyendo esto, quizá —solo quizá— lo logré.

Porque esto… lo escribí desde cero. En silencio. Offline.

He ahí mi sentir, mi mayor ofensa…

Es hora de cambiar

Este artículo lo compongo con una misión en particular, y es que tendrá un sentido especial. Voy a cambiar. ¿Significará esto autocancelarme? Seguro… pero no lo suficiente.

Entendí que debo ser más prudente a la hora de tocar ciertos temas. Además de abandonar por completo asuntos específicos: los de índole político, los relacionados con movimientos, cuestiones sociales, colores y banderas… hasta aquí he llegado, y ese es mi punto final. En lo absoluto, trataré de evitar dichos temas polémicos para “limpiar” mi mente de la basura de la gente. No es el tema en cuestión, sino quién lo rodea, quién lo crea; ese es el problema y lo que hay que evitar.

Y como decía Friedrich Nietzsche:
“Quien con monstruos lucha, cuide de no convertirse a su vez en monstruo”.
“Cuando miras durante mucho tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.

Esa reflexión me la dejó un gran amigo. Me dio a escoger entre seguir siendo quien era —pero totalmente cancelado y traicionado por todos— o cambiar, abandonar ciertos temas y acercarme más a lo que otros esperaban de mí. Y, aunque suene contradictorio, eso es lo que prefiero. Ha sido suficiente… tanto que me cansó emocionalmente.

Entonces, esa será mi misión de ahora en adelante: ser lo más transparente posible (aún más), abandonar temas tóxicos, ser sincero conmigo mismo, ser comprensivo con quien lo necesite, evitar malos entendidos, alejarme rotundamente de cualquier intento de “amistad” más allá del personaje (porque podría convertirse en una futura traición) y un largo etcétera.

En cuestión, mi contenido seguirá siendo casi el mismo… con la diferencia de que, a partir de ahora, serán omitidos los temas anteriormente descritos. Y eso lo dejo claro: “a partir de ahora”. Cualquier contenido pasado no será retirado. Es memoria de Internet; si yo la olvido, Internet no… y eso fue lo que sentí en su momento, de forma sincera.

Además, Internet Archive recordará todo lo que sea eliminado, cosa que no quiero. Por lo tanto, dichos artículos se mantienen sin modificaciones. Ninguna.

¿Conclusión?

¿Ser o no ser? Bueno, en el párrafo anterior dejé todo muy claro, pero… cambiaré totalmente mi forma de interactuar. Mi blog será una representación decente de mí, o al menos eso es lo que quiero lograr: un espacio donde se encuentre contenido de interés, inspirador, técnico y demás.

Les demostraré que puedo, incluso siendo dueño de mi propio contenido, sin tener que ser un “arrimado” a nadie. Esa será mi gran meta: todo bajo mi propio dominio, una instancia completa de WordPress donde se pueda interactuar sin problemas y con todas las funciones de participación del usuario común. ¿Lo ves? Quizá puedas imaginarlo. Porque, en el fondo, si estás leyendo esto es porque finalmente lo logré.

¿Qué significa? Que todo esto lo escribí de forma offline, un viernes a las 23:00, mientras aún planeaba cómo afrontar los costes de ese servicio… pero ya empezaba a dar “resultados”.

Espero el apoyo de todos. No quiero ser visto con una imagen controvertida, como muchos otros; por el contrario, quiero ser lo que quise desde el principio: un escritor, o al menos alguien que transmite ideas, enseñanzas, vivencias y demás. El empirismo en persona.

Autor: Gatooscuro

Co-fundador del extinto quey.la #bloguero desde el 2014, Forum traslater, ex-moderador #quey.org , Colaborador DarkOnion, traductor de algunos anuncios de la comunidad #GNU #Linux y pensador Colombiano.Todo tiene una razón de ser.Blog oficial: https://gatooscuro.xyz

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest

2 Comments
Most Voted
Newest Oldest
Inline Feedbacks
View all comments
Adrián Perales
4 years ago

Haz lo que te venga bien sin más, gatete. A veces no queda más remedio que “autocensurarse” para poder vivir con los demás. La úlcera no te la va a curar nadie.

2
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x