No sé si es que ver tanto Dexter y House ha sido la combinación perfecta para que, cada vez que me enfrento a un caso trágico o curioso, me despierte cierto tipo de interés. Es como si en mi cabeza surgieran hipótesis internas sobre lo que podría haber ocurrido, partiendo de lo que se ha comprobado hasta el momento en el caso real, siempre con bastante escepticismo.
Y bueno, las series tienen un alto porcentaje de análisis, pero lo que he vivido y visto hasta ahora me ha hecho entender que no hay límites en los vivos… a quienes hay que temer más que a los muertos.
El caso sobre el que vengo a escribir hoy es el siguiente: la muerte de la jueza Vivian Polanía en circunstancias inusuales. Aquí un breve contexto:

El 17 de diciembre de 2025 murió en Cúcuta la jueza colombiana Vivian Polanía Franco, una figura tan mediática como polémica dentro del sistema judicial. Era conocida por su fuerte presencia en redes sociales, donde compartía contenido fitness, lencería y publicidad, lo que generó constantes críticas institucionales. Incluso fue suspendida tras aparecer fumando y con ropa interior en una audiencia virtual; sin embargo, siempre defendió que su vida privada era independiente de su función judicial, lo que hace aún más paradójico que el examen de Medicina Legal concluyera una sobredosis de cocaína.
Su muerte despertó sospechas desde el inicio. Fue hallada sin vida en su apartamento, junto a su bebé de mes y medio, que sobrevivió. No había señales de violencia, pero días después circularon audios atribuidos a ella en los que insinuaba que, si algo le ocurría, habría un responsable. En esas conversaciones se mencionaba al exalcalde Ramón Prieto Jure, lo que alimentó especulaciones mientras las autoridades verificaban el material.
Tras semanas de incertidumbre, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses concluyó en febrero de 2026 que la causa de muerte fue una sobredosis de cocaína. Los estudios también investigan posible policonsumo de otras sustancias.
El diagnóstico médico cerró la causa biológica de su muerte. Pero el contexto —los audios, su exposición pública y las circunstancias del hallazgo— mantiene abierto el debate sobre todo lo que rodeó sus últimas horas.
Lo interesante de todo esto es que, a pesar de que ante el ojo público era considerada “la jueza hot” por sus fotografías sensuales en lencería, para nadie era un secreto que tenía un cuerpo muy esbelto. Desconozco si era 100 % natural, pero su perfil fitness hace que haya muchos cabos sueltos.

Ciertamente no es una conducta habitual en el mundo fitness, un mundo lleno de esteroides anabólicos con una lista interminable de efectos, y aun así terminar con una sobredosis de cocaína… no veo la conexión. ¿O qué tan mal tienes que estar para tomar esa decisión? De ser así, había una fuerte decisión en juego, quizá motivada por una profunda preocupación o una circunstancia fatal. ¿Qué sabemos nosotros? No estuvimos ahí… pero en los informes de su profesión constaba que había recibido amenazas contra su integridad por llevar casos relacionados con líderes de bandas criminales locales, y que incluso se habría ordenado su asesinato.
Con esto último, la cosa cambia bastante, ¿verdad? Pues… también me parece curioso que dicho deceso ocurriera frente a su hija de apenas unos meses. Es algo poético: la gran despedida frente a un ser querido, uno del que no puede hablar y del que tampoco tendrá recuerdos. Triste, sea o no una decisión tomada (y quizás saben a lo que me refiero). En lo que a mí respecta sobre este caso, quienes realmente podrían formular una hipótesis sólida sobre su muerte son sus familiares más cercanos, quienes conocían su conducta, sus secretos y demás.
El caso es que hoy escribo no para concluir nada específico, sino más bien para reflexionar sobre las posibilidades y curiosidades que pueden surgir en este tipo de casos. Si nos ponemos en modo expertos, no son tan aislados, sobre todo en nuestra nación, Colombia, el país de las maravillas, donde todo puede pasar. Recalco finalmente que lo aquí escrito se hace con mucho respeto hacia la difunta jueza y su familia; tomen el texto como un acto de inspiración de un seguidor más de las redes.
