Recientemente ha ocurrido una desgracia que tiene a todos los hacktivistas decepcionados y muy preocupados; un acto que parece cambiar las reglas del juego para mal. Y es que veníamos desde hace mucho tiempo haciendo presagios de que llegarían tiempos oscuros a Internet. Eso se esperaba a la larga, pero terminó materializándose en la actualidad, y es precisamente lo que vengo a analizar hoy.
¿Por dónde comenzar? He estado viendo publicaciones por todos los rincones de Internet sobre este tema y, créanme, desde el principio he querido tocarlo, pero debido a ciertas cuestiones personales (que ya he publicado) me he retrasado en la primicia, que, de hecho, me toca muy de cerca. En algún momento fui usuario de Austici/Inventati, así que les debo agradecer de alguna forma…
Aun con los desacuerdos que tuve con su comunidad en su momento (no recuerdo si había mantenedores o si era únicamente la comunidad, pero me escribieron pidiendo que migrara de lugar debido a que mi contenido no estaba dentro de sus etiquetas), y pues sí, fue molesto, pero lo entendí.

¿Qué es Autistici/Inventati?
Pero antes de continuar, creo que es necesario explicar qué era exactamente Autistici/Inventati, porque para quienes no estuvieron cerca de aquella escena puede parecer simplemente otro colectivo de hackers. Y no lo era.
Autistici/Inventati, generalmente abreviado como A/I, nació en Italia en 2001 a partir del encuentro entre dos comunidades: hackers vinculados al hacklab LOA de Milán y activistas de Florencia dedicados a la comunicación y documentación de movimientos sociales. Su objetivo era bastante sencillo de entender y, al mismo tiempo, bastante radical para su época: crear una infraestructura de Internet que permitiera a activistas comunicarse, publicar y organizarse sin depender de empresas ni entregar sus datos gratuitamente a gobiernos o corporaciones.
Ofrecían correo electrónico, listas de correo, alojamiento web, chats, videoconferencias y, posteriormente, plataformas como NoBlogs (En el que algún momento aloje mi blog como espejo). No cobraban por estos servicios ni funcionaban como una empresa tradicional. El colectivo estaba compuesto principalmente por personas italianas vinculadas a los movimientos autónomos y anticapitalistas, aunque su infraestructura terminó siendo utilizada por activistas y colectivos de distintos lugares. No tenían un jefe, un portavoz permanente ni una estructura jerárquica convencional: las decisiones técnicas y políticas se tomaban colectivamente.

Una de sus primeras grandes actuaciones ocurrió durante las protestas contra el G8 de Génova en 2001. A/I proporcionó infraestructura tecnológica a Indymedia y a otros grupos que documentaban las protestas, incluyendo la cobertura de los acontecimientos ocurridos en la escuela Armando Diaz, donde la policía italiana realizó una violenta redada. A partir de entonces, A/I comenzó a convertirse en uno de los refugios digitales de movimientos que tenían dificultades para encontrar un espacio en los medios tradicionales.
Y entonces comenzaron los problemas.
En 2004, la Policía Postal italiana intervino uno de sus servidores mientras investigaba a un grupo anarquista que utilizaba su infraestructura. A/I descubrió posteriormente que sus sistemas habían sido intervenidos y que las claves de cifrado de su servicio de correo habían sido obtenidas a través de su proveedor de alojamiento, algo que potencialmente permitió acceder a las comunicaciones privadas de alrededor de 30.000 usuarios. El episodio terminó provocando una profunda revisión de su infraestructura y el desarrollo de lo que llamaron Plan R: una arquitectura distribuida y redundante diseñada precisamente para que la caída de un servidor no significara la caída de toda la red.
Ese mismo año ocurrió uno de los episodios más curiosos. A/I alojaba una página satírica que parodiaba el sitio web de Trenitalia y criticaba el transporte de material militar destinado a la guerra de Irak. Trenitalia demandó al colectivo por infracción de derechos de autor y consiguió inicialmente que la página fuera retirada. La reacción fue casi poética: Internet comenzó a replicar la página mediante numerosos mirrors. Meses después, un tribunal de Milán revocó la orden y determinó que se trataba de una obra satírica protegida por la libertad de expresión.
En 2007 llegó otro golpe contra NoBlogs, su plataforma de publicación. Toda la plataforma fue retirada después de que uno de los sitios alojados allí reprodujera una página crítica con la Iglesia católica. Una vez más, el problema no era únicamente el contenido de una página: era la pregunta de quién debía responder por todo lo que ocurría dentro de una infraestructura colectiva.
En 2010 ocurrió quizá uno de los episodios que mejor resume la filosofía de A/I. Dos usuarios habían publicado críticas contra una organización italiana de extrema derecha en un sitio alojado por el colectivo. La policía italiana solicitó información a las autoridades noruegas porque uno de los servidores de A/I estaba ubicado en Oslo. La Policía de Oslo terminó incautando y copiando el disco completo del servidor, que contenía información de aproximadamente 7.000 usuarios, aunque aseguró que solamente entregaría a Italia los datos solicitados. A/I cuestionó duramente la operación porque, para ellos, equivalía a entrar en una caja fuerte y copiar todas las cajas de seguridad cuando solamente se buscaba información de dos personas.
Durante los años siguientes, A/I continuó funcionando bajo la misma filosofía: software libre, autogestión, privacidad, anonimato y resistencia frente a la censura. Su infraestructura no pretendía conquistar Internet; pretendía construir pequeños espacios dentro de él donde determinadas personas pudieran comunicarse sin pedir permiso.
Y quizás ahí está la parte más interesante de toda esta historia.
Durante aproximadamente veinticinco años, A/I sobrevivió a incautaciones, intervenciones policiales, demandas, censura y ataques contra su infraestructura. Incluso el primer servidor, llamado irónicamente “Paranoia”, nació en 2001 a partir de un ordenador viejo comprado por una suma simbólica y armado con piezas recicladas. Con el tiempo, aquel pequeño experimento terminó convirtiéndose en una infraestructura utilizada durante décadas por movimientos sociales, activistas y colectivos que necesitaban precisamente aquello que las plataformas comerciales no estaban dispuestas a ofrecerles: control sobre sus propias comunicaciones.
Pero después de veinticinco años ocurrió algo que parecía difícil de imaginar incluso para ellos: el conflicto dejó de ser únicamente con policías, empresas o tribunales nacionales. En agosto de 2026, Estados Unidos incluyó a Autistici/Inventati en su lista de organizaciones terroristas globales especialmente designadas, alegando que sus servicios habían sido utilizados para facilitar ataques violentos. A/I rechazó esas acusaciones y anunció que estudiaría acciones legales. Poco después, el dominio autistici.org quedó inaccesible y NoBlogs sufrió una intrusión que comprometió parte de su infraestructura. Finalmente, en septiembre de 2026, el colectivo anunció su cierre, citando los riesgos legales y financieros derivados de las sanciones.
Y es precisamente aquí donde esta historia deja de ser solamente la historia de un colectivo italiano de hacktivistas.
Porque después de sobrevivir durante un cuarto de siglo a policías, gobiernos, censura, demandas e incautaciones, A/I terminó enfrentándose a algo mucho más grande: la posibilidad de que una decisión tomada al otro lado del Atlántico pudiera convertir una infraestructura entera en un territorio prohibido.
Fuentes de información en las que me he basado para analizar y comprender la historia de Autistici/Inventati:
- https://www.wewillfreeus.org/the-server-called-paranoia-defend-autistici-inventati-before-september-25/
- https://en.wikipedia.org/wiki/Autistici/Inventati
La verdadera dimensión del problema
Mientras analizaba todo este caso y el material que hay disponible actualmente, me preguntaba: ¿realmente era necesario tal accionar? ¿O simplemente fue una acción desmedida para silenciar a unos “contrarios”?, como parece ser la nueva política de EE. UU., en donde quienes no están a favor de sus políticas y, en general, de su modelo político, automáticamente están en contra. Véase también el caso del expresidente Gustavo Petro, quien quiso hacer respetar la independencia de Colombia y terminó en la lista OFAC.
La cuestión es que están matando moscas a cañonazos. El expresidente, por ejemplo, como individuo, ahora retirado de la política (al menos en cuanto a cargos) y sin representar ningún riesgo, lo que hicieron fue ponerle la vida más difícil. Por su lado, la agrupación de hacktivistas A/I terminó con sus largos años de resistencia. Y es que estar en dicha lista parece ser una maldición que no se la desearías ni a tu peor enemigo. Básicamente es: todo lo que tenga rastro o conexión con EE. UU. automáticamente debe dejar de tener contacto contigo.
Por eso es que esta gente pierde cuentas bancarias, servicios de recaudo de fondos y/o sistemas de donaciones, infraestructura web y servicios de red, registros de dominios y servicios técnicos relacionados, cuentas de certificados, seguridad y envío de correo electrónico; en sí, un largo etcétera. Porque, aunque X cuestión no te afecte directamente, si aquello con lo que te relacionas tiene la más mínima conexión con EE. UU., están obligados a cancelar su servicio o, de lo contrario, obtendrán una sanción a cambio. Por lo que, en la práctica, es una condena al exilio.
Y hay que recalcar que quienes integran A/I no son directamente terroristas; que los relacionen por sus ideas es diferente. A continuación, un pedazo de su manifiesto.
Autistici/Inventati explican sus valores y objetivos en su manifiesto :
“Creemos que la comunicación debe ser libre —y gratuita— y, por lo tanto, universalmente accesible.
Intentamos lograr todo esto ofreciendo servicios de internet (sitios web, correo electrónico, listas de correo, chats, blogs, boletines informativos y más) utilizando nuestras mejores habilidades y conocimientos para defender tanto a individuos como a grupos que comparten nuestros mismos objetivos o ideales. […]
Creemos que los medios de comunicación no deben ser dominio exclusivo de los profesionales de la información. Creemos en el valor de la autogestión: por eso no tenemos patrocinadores ni financiación de ningún tipo, salvo las donaciones voluntarias de quienes creen que nuestro proyecto es importante y debe seguir adelante. Ninguno de nosotros obtiene un solo céntimo de este proyecto (de hecho, todo lo contrario)”.
Y aprovecho para enlazar algo muy interesante que ha compartido un usuario de Mastodon:
“20 000 cuentas de correo electrónico.
20 000 blogs.
5 000 listas de correo.
1 500 sitios web.
En Europa.
Gestionados por voluntarios de @cavallette, totalmente legales y decididamente antifascistas, feministas y queer.
Destruidos y cerrados por la administración de Trump, al margen de la ley.
Reina un silencio asombroso.
Y sigue reinando un silencio sepulcral sobre lo que ha ocurrido aquí. ¿La soberanía digital europea (o la de cualquiera)? Parece que está dormida.
Pero quizá solo se refiera a las empresas, y no a la sociedad civil.
¿Políticos? ¿Medios de comunicación? ¿ONG, más allá de los derechos digitales? ¿Dónde estáis?”- Anne Roth.
Y queda un poco mejor ejemplificado con la siguiente cita:
“Muchas ferias del libro , programas de radio y otros proyectos culturales dependen de la plataforma noblogs.org de Autistici/Inventati para el alojamiento de sus sitios web. Según un grupo de investigación antifascista , «Algunos de los sitios NoBlogs más conocidos pertenecen a investigadores que se dedican exclusivamente a informar sobre el odio y la radicalización de la extrema derecha, sin hacer nada más que mostrar lo que existe». Dichos investigadores ayudaron a identificar a los fascistas que participaron en la manifestación «Unite the Right» en 2017, durante la cual un neonazi asesinó a Heather Heyer en un verdadero acto de terrorismo”.
Si después de tanto texto sigues sin entender la dimensión del problema, anexo un interesante texto, del que también hay un gran artículo detrás (para que lo lea) y entiendan fácilmente el por qué del problema para todos quienes tengan ideas contrarias a las políticas de USA:
“Según Beniamino Irdi, investigador principal del German Marshall Fund y director ejecutivo de Highground, lo más significativo reside en otro aspecto: por primera vez, la lógica del apoyo material se aplica de forma abierta y contundente a la infraestructura tecnológica. El objetivo ya no son solo quienes perpetran un acto, sino también quienes proporcionan la infraestructura que lo posibilita. Se trata de una decisión que sienta un precedente delicado para los aliados europeos y para el equilibrio entre seguridad, inteligencia y garantías legales”.
Es cómo si mi nación me pusiera cómo enemigo por la forma en que escribo y por las ideas que defiendo (esperemos y no suceda en futuro no muy lejano… Cómo vamos no es muy alejado de la realidad), entonces automáticamente me condena al exilio, eso significa que Hostinger, mi servicio de alojamiento tendría que negarme el servicio y así todos los que quieran evitar una posible sanción, una gran mierda.
La comunidad por supuesto poco a poco está reaccionando, ya hubo alguien que fundo algo llamado TrumpBlogs, respaldando lo que fue Noblogs ¡Y eso lo que básicamente tenemos que hacer como comunidad! Resistir.

Un llamado a la resistencia
El hacktivismo nació por algo: porque hubo personas que entendieron que Internet podía ser mucho más que una colección de páginas y servicios controlados por unos pocos. Podía ser un espacio para comunicarnos, organizarnos, cuestionar y, sobre todo, resistir.
Hoy quizá no podamos evitar que derriben un servidor, cierren una plataforma o silencien una voz. Pero sí podemos evitar que esa voz desaparezca.
Porque Internet no es solamente cables, servidores y direcciones IP. Internet también somos nosotros. Y mientras exista alguien dispuesto a levantar otro servidor, crear otro espejo, guardar una copia, desarrollar una alternativa o simplemente decir «no estoy de acuerdo», la historia no termina.

A/I puede haber llegado a su final, pero su idea no tiene por qué hacerlo.
Y quizá esa sea la verdadera lección que nos dejan: no se trata de construir una Internet imposible de censurar; se trata de construir una Internet donde censurar una voz nunca sea suficiente para hacerla desaparecer.
Así que sí: toca resistir. No por ellos únicamente, sino por nosotros. Porque hoy puede ser A/I, mañana puede ser cualquiera de nosotros.
Apoyemos todos los Radical Servers, listado de Riseup.net:
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- so36.net
- squat.net
- systemausfall.org
- systemli.org
- Syster Server
- shelter.is
- esiliati.org
- North America
Gracias por leer; quedo atento a cualquier aporte y/o corrección. Saludos.

