Internet nunca ha sido realmente libre, eso lo sabemos todos. De comenzar siendo un proyecto made in USA por sus fuerzas, a luego ser “democratizada” con muchos grises de por medio, debido a que lo que imaginó el padre de internet, Tim Berners-Lee, supongo que era algo muy diferente a lo que podemos observar en la actualidad; compañías como la omnipresente Google o Meta dominando el ciberespacio y siguiéndonos a donde quiera que vayamos, incluso si no estamos en ese momento en la utilización de uno de sus servicios… Un descaro por absoluto.
La cuestión es que, a pesar de todo ello, tenemos cierta sensación de “libertad” porque aún podemos tener alias, seguir utilizando servicios alternativos, bloquear publicidad, seguir saltando el rastreo y muchas otras cosas más; cuestión que a ellos, los monopolios, agencias y gobiernos, les molesta, ya que todo ese trozo de libertad que aún poseen los usuarios es algo que quieren eliminar. Por lo que, cada cierto tiempo, se empeñan en cerrar cada vez más la gran red, y lo están logrando, que es lo peor.
Años atrás, cuando era muy niño, recuerdo estar pegado a la pantalla durante horas, navegando de sitio en sitio. ¿Qué es lo peor que me pudo pasar? Llenar mi maldito navegador de subbarras de búsqueda con publicidad de por medio; de resto, todo lo otro fueron cosas positivas… Conocimiento que, mucho o poco, es honesto y es lo que me ha forjado como lo que soy hoy en día (que soy un poco asocial también es su culpa, e,e). El tema principal es que ahora, siendo adulto, me siento más supervisado que cuando era niño. Ahora, ingresar a una página requiere que aceptes formularios de cookies, suscripciones y más, además de lo actual que están empezando a desplegar: el tema de la verificación de edad, algo absurdo.
Es gracioso que, cuando citaron a los representantes de Meta ante el juzgado por el daño que han hecho a la sociedad y a la juventud en sí por sus algoritmos tóxicos, programados para ser adictivos y así atrapar a dicha audiencia con contenido dudoso, uno esperaría que se centraran en una “solución”, como lo es la moderación de contenido que sí deberían tener, al menos para contenido delicado como el gore (recuerdo que las primeras ejecuciones las vi en Facebook sin ningún tipo de limitación). ¿Pero saben qué hicieron?Trasladarle el problema a los sistemas operativos. ¡Maravillosa jugada! Cuando leí eso casi escupo mi pantalla.

Gracias a lo anterior, en octubre de 2025, el gobernador de California firmó la Digital Age Assurance Act (Proyecto de Ley AB 1043), que incluye requisitos de verificación de edad para proveedores de sistemas operativos y servicios digitales. ¿Cómo te quedas? Una vez más, casi de mil menciones en este blog:¡el sueño de Orwell con su 1984! Y es que, si antes se tenían grandes dudas sobre la privacidad con aplicaciones que incorporarían la verificación de edad —porque nunca se está exento de un hackeo—, ahora es mucho peor, saliendo esa información directamente desde tu ordenador…
Es solo imaginar que, si al día te siguen más de 100 rastreadores (lo puedes verificar con bloqueadores de rastreo), haciendo peticiones constantes para ver si pueden obtener información, peor aún será con un identificativo más sobre ti… IP, geolocalización, edad, cédula – DNI. ¿Qué más faltaría entregarles? ¿Recibos del agua?
Claramente es una solución absurda y por ello han surgido proyectos como lo es Ageless Linux (Linux sin edad), cito:
“Ageless Linux es un sistema operativo registrado según las definiciones establecidas por la Ley de Garantía de Edad Digital de California (AB 1043, Capítulo 675, Estatutos de 2025). Incumplimos de forma total, consciente e intencionada los requisitos de verificación de edad del Código Civil de California, § 1798.501(a)”.
“Software para personas de edad indeterminada. No sabemos cuántos años tienes. No queremos saberlo. Estamos obligados por ley a preguntar. No lo haremos.”
Básicamente, una distribución Debian GNU/Linux sin los componentes de verificación de edad. Lo que más me ha llamado la atención de este curioso proyecto es que nace como un símbolo de resistencia, y eso lo dejan claro desde su introducción tajante; de hecho, su sitio web vale la pena ser leído letra por letra porque es todo un manifiesto.
En tal sitio podremos encontrar información como que la ley AB 1043 de California define “usuario” exclusivamente como menor de edad y regula su experiencia digital obligando a los sistemas operativos a recopilar y compartir la edad con aplicaciones. Fue aprobada por unanimidad y cuenta con el apoyo de grandes tecnológicas como Apple y Google, que ya tienen la infraestructura necesaria para cumplir sin costo significativo. En contraste, proyectos pequeños y de código abierto no pueden cumplir por falta de recursos o sistemas centralizados, lo que convierte la ley en una barrera que favorece a grandes corporaciones y expone a desarrolladores independientes a riesgos legales incluso sin que la ley se aplique activamente.
Las críticas sostienen que la ley no protege realmente a los menores, ya que la verificación de edad es fácilmente evadible (por ejemplo, mintiendo), y además puede enseñar a los niños a ver la ley como algo que se elude, comparándolo con la cultura generada por la Ley Seca. También se advierte que crea una infraestructura de vigilancia que compromete la privacidad. Organizaciones como la Electronic Frontier Foundation y diversos expertos argumentan que estos sistemas son técnicamente problemáticos, invasivos y menos efectivos que alternativas como la educación digital, la transparencia en plataformas y la regulación de algoritmos dañinos.
Los criptógrafos han demostrado que la verificación de edad que “preserva la privacidad” es técnicamente imposible.
Era de esperarse que tal ley haya generado intensos debates dentro de la comunidad GNU/Linux debido a que desde el 1 de enero de 2027 comienza a regir, tanto distribuciones GNU/Linux como BSD* tendrán que cumplir… Cuestión que deja a gran parte de la comunidad bastante incómoda, porque de este lado esperamos un sistema realmente neutral, sin ningún tipo de control. De hecho, este tipo de sistemas por lo general no suelen solicitar ningún tipo de dato o registro previo al momento de la instalación; en sí, su filosofía te invita a ser libre. Ahora, parecen coartar esas libertades…
Sistemas como Whonix y Kicksecure no pueden cumplir esto sin comprometer fundamentalmente su razón de ser.
Ya hay distribuciones que se han manifestado diciendo que van a adoptar tal medida de forma que no sea muy agresiva de cara al usuario, no como telemetría, sino como un ajuste mínimo, como una autodeclaración en un apartado específico; y otras más firmes, como lo es MidnightBSD, actualizando su licencia para excluir explícitamente a los residentes de California de su uso en ordenadores de escritorio a partir del 1 de enero de 2027.
Ahora bien, la otra parte del artículo (originalmente, he cambiado el titulo a última hora por recomendación de SEO) mencionaba el tal “pajaporte” pues, hago un resumen de un buen artículo de Wired:
España ha presentado un sistema de verificación de edad para acceder a contenido para adultos llamado “Cartera Digital” (popularmente “pajaporte”), una aplicación web en fase beta que permitirá a los usuarios demostrar que son mayores de 18 años mediante credenciales anónimas vinculadas a su identidad verificada con el DNI electrónico. El sistema funciona como un monedero digital que genera un lote mensual de accesos (30 credenciales) que se usan mediante escaneo de QR y doble autenticación, limitando su uso por plataforma y renovándose cada 30 días. El gobierno, a través del ministro José Luis Escrivá, lo justifica como una medida para proteger a menores ante el aumento de riesgos asociados al consumo de pornografía, asegurando que respeta estándares europeos de identidad digital y privacidad.
En la práctica, las plataformas deben registrarse como proveedores autorizados y solicitar estas credenciales para permitir el acceso, aunque inicialmente el sistema solo aplicará a sitios alojados en España. A futuro, se plantea extenderlo a redes sociales, mensajería y navegadores. El modelo busca equilibrar verificación de edad y anonimato mediante identificadores descentralizados, pero introduce un sistema centralizado de control de acceso que dependerá de infraestructura estatal y de la adopción por parte de las plataformas.
La cuestión es que es alucinante, es prácticamente solicitar permiso y dejar huella para masturbarte:
-¡Hey! Soy yo, Martín de 22 que me voy a tocar un poco, en la categoría maduras, bajo el titulo “En vacaciones con mamá en hotel de una sola cama”.
Una locura, lo sé. Lo peor es que este tipo de sistemas ya ha sido desplegado por todo el mundo. Un ejemplo preciso es el de Pornhub, donde dicha medida de verificación de edad ya es común en la Unión Europea, Francia, Reino Unido y 20 estados de Estados Unidos, en donde han sido bastante agresivos con sus métodos, incluyendo selfies, biometría, identificación e incluso una aplicación propia, todo ello para entrar a ver contenido por 15 minutos, jaja.
Por suerte, hay soluciones demasiado obvias para quienes estamos en este mundillo: las VPNs. De hecho, había un programa para saltar cualquier sistema de verificación de edad, pero ahora justamente no lo encuentro y nunca lo guardé porque no lo iba a necesitar. Por suerte, en mi amada LATAM no tengo que presentar credenciales para consumir este contenido, aunque… sé que tarde o temprano llegará, como todo lo malo de Europa (en cuanto a leyes y tendencias absurdas).
Y aquí es donde muchos se están equivocando. Esto no va de pornografía ni de moral barata, ni siquiera de proteger niños —porque si realmente fuera eso, estarían regulando algoritmos, no pidiendo documentos. Esto va de algo mucho más simple y más peligroso: acostumbrarnos a identificarnos para todo. Hoy te piden edad para entrar a un sitio para adultos; mañana será para comentar, para leer ciertas noticias, para descargar algo, para existir en línea sin levantar sospecha. El problema nunca es la excusa de turno, es la infraestructura que dejan instalada mientras discutimos lo superficial. Porque cuando el sistema operativo —la base misma de tu máquina— empieza a saber quién eres antes de dejarte pasar, el anonimato deja de ser un derecho implícito y se convierte en un privilegio temporal. Y lo realmente inquietante no es que lo hagan, sino que poco a poco nos parezca normal. El día que eso deje de incomodarnos, ahí sí estaremos realmente jodidos.


¡Hola, Gato!
¡Qué excelente artículo! Tan bueno que no tengo nada para agregar, sinceramente, pues ya está todo dicho.
El tema de la verificación de edad no es más que otro campo burocrático en un formulario infinito. No va a solucionar nada, y lo más triste es que TODOS lo sabemos, incluyendo a quienes promovieron esta idea. Preguntémonos, dentro de un año, cómo está la cosa, para comprobar que no hemos avanzado ni un metro. ¿Qué es lo que se quiere evitar con la verificación de edad? ¿Por qué las autoridades no van detrás de quienes distribuyen pornografía infantil —que me parece un tema cien veces más crítico que esto de verificar la edad del navegante?
Muy interesante lo de Ageless Linux y la decisión legal tomada por MidnightBSD que (a menos que pueda bloquear todos los pools de direcciones IP geográficamente basadas en el Estado de California) no podrá igualmente evitar que los californianos instalen dicho sistema operativo.
Un cordial saludo desde el Sur (y mis sinceras condolencias por las pérdidas humanas en la tragedia del avión militar).