Nota: No tengo la respuesta a todo; por ende, me puse creativo con este artículo basado en mi experiencia. Todo lo que lees acá fue hecho de forma local (sin internet), mucha música y una madrugada inundada de pensamientos, por lo que no hay fuentes anexas y quizás algunos vacíos que espero que entiendas.
Actualmente me considero un tipo bastante tranquilo, centrado, sabiendo qué es lo que quiero. De cierta forma soy un estratega de facto; todo el tiempo estoy analizando qué hacer, qué debo hacer y en qué momento hacerlo. Eso efectivamente me ha ayudado en muchas situaciones de mi vida, tanto para escapar de peligros como para salvarme de situaciones complicadas y vaya que sí tengo historias de ello estando en un país como Colombia, pero bueno, no vengo a hablar sobre esas fatalidades.
Siempre he creído que un hombre debe asumir un papel de chico rudo. No me malinterpreten, tampoco hay que minimizar nuestras dolencias y sentimientos, sino más bien entender que, la mayor parte del tiempo, vamos a estar solos; sin familia, sin amigos, sin parejas, etc. Por lo que, al final de todo, quienes se van a hacer cargo de nuestras miserias seremos nosotros mismos, y entenderlo desde un principio ahorrará años de maduración.

No voy a profundizar en nuestro rol como hombres y el porqué, sonando incluso patriarcal. ¡Nada de eso! Chicas que me lean, lo siento, pero como hombre puedo hablar desde mi experiencia y, desde mi perspectiva, puedo decir algo desde cierta inclinación que no les favorece tanto, como lo es que… Podemos ver y entender que tienen más privilegios que nosotros, y más si es una chica guapa; prácticamente, si lo eres, tienes la vida resuelta y quien no, pues aún sigue obteniendo apoyos; menos, pero los tiene. Y si pudieran ser un día hombres, entenderían la gran diferencia… Y claro, ustedes tienen problemas, tratamos de entenderlos, pero en cuestiones de afrontar la realidad no estamos parejos, en lo absoluto.
El caso es que nosotros, desde un principio, debemos saber quiénes somos, hacia dónde vamos y cuál es nuestro potencial. Tenemos años de historia que respaldan nuestras proezas. A lo que voy es que tener una mentalidad derrotista es algo que no se lo deseo a nadie, y lo he visto; de cerca lo he vivido con mi familia y pienso: ¿por qué? He conocido personas que convierten cualquier obstáculo en una montaña. Yo aprendí a hacer el ejercicio contrario: buscar el camino antes de contemplar el fracaso.
Jamás se me va a olvidar la vez que estaba cruzando por mi primera experiencia laboral, en donde ya tenía cierto grado de responsabilidad, pero aún seguía dependiendo de muchos jefes inmediatos, más de tres. La cuestión es que, dentro de mis posibilidades, había muchas cosas que podía hacer bajo cuerda (de forma camuflada, a espaldas de mis encargados) para llevar mi labor de forma más sencilla y poder dar respuestas rápidas a personas que me lo solicitaban; era algo así como “atajos”. La cuestión es que siempre había cierto porcentaje de riesgo de que uno de los jefes inmediatos me descubriera y terminara informándome para posteriormente despedirme, por lo que siempre me pensaba si acudir al atajo o no.
Además, me cuestionaba bastante: ¿por qué, al solicitar apoyo de X jefe, su respuesta suele ser tan lenta y, en su mayoría, la respuesta era algo de lo que claramente yo sabía qué hacer? Cuestión que me acercaba más al riesgo que a solicitar ayuda.
Un día me acuerdo de que estaba hasta el techo de trabajo y todo parecía estar colapsado. Me acuerdo de haber estado realizando tres o cuatro tareas a la vez; no sabía ni cuál continuar, cuando de la nada alguien me llamó por una novedad que requería tomar una decisión rápida e importante… Pensé: si tomo la decisión solo, me van a descubrir y me van a joder; mejor voy con los jefes. ¿Qué crees? Ninguno estuvo disponible, por lo que me quedé en blanco.
De allí me llamó la persona de más alto cargo a preguntarme qué había hecho. Al expresarle el proceso, me acuerdo como si hubiera sido ayer que me expresó: “No lo sé, *mi nombre*, dame soluciones, no problemas”. Ahí entendí que siempre que tuviera una solución acertada tenía que tomarla antes que sumar más problemas, incluso teniendo un grado de riesgo, porque al final las decisiones tenían más porcentaje de éxito que de falla y eran protocolos que ya se tomaban… Desde ese momento lo apliqué y nunca lo solté.

Los días, meses y años pasaron. Todo cambió desde ese día. Algo en mí, desde lo más adentro, entendió algo que desde hacía mucho tiempo ignoraba; decisión que iba perfilando todo el tiempo y se notaba en mi día a día. Puedo decir que hasta el momento he tenido más aciertos que desaciertos, y todo por tener dirección.
Posteriormente, a medida que fui subiendo de cargo, pude analizar cómo la mayor cantidad de personas seguían estancadas en el problema, siempre recurriendo dentro de mi sector a mí para las soluciones, y pensaba: ¿qué es lo que se hace diferente? Realmente esas personas podían ver las soluciones al frente de sus narices y no las tomaban; preferían asesorarse con alguien más, en este caso yo, para que les dijera la ejecución de tal tarea y así cumplir el objetivo, sea cual fuera.
Y eso lo aplico para todas las cuestiones de mi vida. Ahora menciono muchas cuestiones laborales porque realmente ahí comenzó todo, pero en casa también pasaba mucho de eso. De hecho, siempre he creído que mi familia maneja un nivel de pesimismo gigante. Son personas que a un problema le suman más, en vez de buscar formas de mitigar y solucionar.
Es por esa misma razón por la que mi niñez la pasé un poco mal. Mientras mi familia estaba peor económicamente, mi madre, por el mal momento, se dedicaba a beber y a pelear, aunque trabajaba bastante para llevarnos un pan a la casa (cosa que se aplaude, claro). Pienso que muchas de sus acciones positivas eran contrarrestadas con las acciones malas, por llevar esa inclinación pesimista. ¿Lo entiendes? Más fácil es… tener poco, y tras de tener poco, gastarlo en bebida y luego, tras de esto, traer la violencia que acaba con lo poco que posees. Es eso… Espero que lo capten.
Es por esa misma cuestión lineal de malas decisiones que, a lo largo de mi vida, he sido muy estratégico en solo tomar los “buenos caminos”. Y dirás: “GatoOscuro, ¿y cómo sabes cuál es un buen camino?”. Pues realmente el mejor camino es aquel en el que tengas menos pérdidas, y eso aplica para todo. Es como sudarla bastante durante un largo tiempo de labor, llegar el día del pago y elegir entre una noche con chicas o una inversión en ropa que me hace falta. Muchos, aunque parezca ilógico, eligen la primera opción: personas que solo viven de apariencias y solo quieren obtener “felicidad” de forma fácil, temporal, pero fácil; con zapatos rotos pero disfrutando del momento.
En mi caso, todo fue muy aburrido. No les cuento cosas “interesantes” o exageradas porque no las hay. Todo lo que tengo hasta el momento es producto de mis decisiones y arduo trabajo; poco, pero honesto, y más conociendo de dónde vengo. Por lo que sacrifiqué demasiado mi niñez y juventud. Puedo decir que estuve más tiempo en casa detrás de una pantalla que en algún club nocturno. También puedo decir que estuve más tiempo leyendo, escribiendo e invirtiendo mi tiempo en conocimiento que socializando con personas, chicas, etc. Nada de eso.
¿Y valió la pena? Si les soy sincero, puedo decir que parcialmente sí. ¿Por qué parcialmente sí? Porque entre más consciente se está, más aburrido vives, eso pienso. Las dosis de realidad son difíciles de llevar. Hay cosas de mi familia y de mi persona que quisiera agregar para que lo puedas entender, pero no puedo hacerlo; me daría un poco de vergüenza. Pero es eso… llegas a un punto de entender tantas cosas que en un momento piensas que sería mejor o más sano no haberlo entendido, mejor estar en ignorancia, con los zapatos rotos pero disfrutando del momento. Quizás. ¡Ojo! No renuncio a mi realidad, fue lo que decidí y lo acepto.
La idea central de este artículo es realmente no lamentarse. Odio cuando alguien lo hace como medio más fácil de liberación. ¿Acaso creen que todos tuvimos una vida sencilla? Para nada. Yo tuve que comenzar desde temprana edad a trabajar porque entendía que si no lo hacía, no comía. Entonces son cuestiones que deben enfrentarse con la frente en alto.
He estado rodeado de familiares y amigos que todo el tiempo son “con peros”…
- Me está yendo muy mal en el trabajo porque mi jefe es así y me trata de tal forma.
- No me están dando las cuentas, trabajo y no me queda nunca para nada.
- Estoy llevándola muy mal con mis padres, no me entienden.
- Estoy solo y bastante triste.
- Estoy sin trabajo.
- No sé qué estudiar.
- Nada tiene sentido.
- Y etc. (problemas hay miles).

Y acá donde se ven todos esos problemas, nuevamente, yo veo soluciones y así mismo para amigos y familiares he sido excelente consejero. De allí a que apliquen lo que les he respondido al pie de la letra no es mi responsabilidad, pero bajo mi experiencia puedo decir que todo es tratado según su caso, momento y lugar.
La cuestión de los jefes… Puedo decir que a lo largo de estos 5 años trabajando para empresas privadas me he topado con algunas calañas, como con personas muy humanas. ¿Y qué me ha servido? Falsear mi identidad. Tú no tienes que arrodillártele al jefe ni tampoco ser indiferente, simplemente actuar todo el tiempo como alguien profesional, incluso si no te agrada. Y mejor, todo se demuestra con trabajo; este puede llevarte en la mira y hacerte la vida imposible, pero si tu trabajo es impecable no tendrá argumentos para volarte, y llegará el punto en que esa misma resistencia hará ganar su respeto… A mí me ocurrió, y realmente esa persona me lo confesó, y yo sabía que no importaba cuánto tardara, yo iba a demostrar que estaba preparado y sabía lo que hacía por más obstáculos que me pusieran en el camino.
Ahora bien, en el tema de las cuentas. Hay algo muy básico en el sector financiero y es que NUNCA debes gastar más de lo que ganas. Si tú por mes ganas 5 millones, no debes gastar 6. Se debe tener mucho autocontrol y saber qué necesitas y qué no. Muchas veces se tienen gastos hormiga, esos que son pequeños pero que a fin de mes, cuando sacas cuentas, terminan siendo un gran hueco, como lo es el café de máquina todos los días, las gomitas/chicles y otras cosas de ese estilo.
Lo mejor que puedes hacer, y es lo que yo aplico desde hace muchos años, es llevar un registro estricto de lo que ganas y lo que gastas. Esto teniendo en cuenta la gran cantidad de herramientas que existen para ello, como lo son, de la forma más fácil, las apps de control financiero (ya he escrito sobre ello, hay en Google Play y F-Droid) o, de forma un poco más avanzada, las hojas de cálculo. Sea cual sea, lo importante es llevarlo bien y, si es con gráficos, mejor, porque tu mente entiende e interpreta qué tan bien has llevado tu último mes y si estás haciendo un buen control financiero o, al contrario, eres un derrochador/comprador compulsivo. De allí la gran diferencia.
Pasando al siguiente punto, del trato con padres y cualquier tipo de familiar o amigos, algo simple: trata a todos tal y como quisieras ser tratado. Muchas veces no escuchamos, queremos solo pronunciarnos y no escuchar a quien nos habla. Ellos también merecen expresarse, incluso si su opinión es basura (sucede), pero la mejor arma para atacar a cualquier persona grosera, violenta o impertinente es la educación y la diplomacia.
Siempre que uno trabaje con esas dos herramientas, puede desarmar a cualquiera… Yo me he cruzado con gente que me ha atacado verbalmente por mis ideales y otras cuestiones en diferentes momentos de mi vida. Después de escucharles, trato de mediar una solución y, si veo que no hay forma de razón en esa persona, simplemente me marcho. Es suficiente… Uno no puede tratar tampoco de intentar dialogar con un animal furioso cuando no se habla el mismo idioma; es preservar nuestra integridad, por más que se vea como un acto de cobardía. Y acá es cuando recordamos a los millones de valientes que murieron de una forma lamentable, no merecida, a manos de animales, literal… Porque les falta demasiado para ser tratados de igual, como humanos racionales.
Pasando ahora al tema de la soledad… Haz de tu soledad y tus tristezas un arte. En mi caso, cuando tengo esta combinación es cuando mejor escribo. Quizás otras personas puedan aprovechar mejor eso: dibujando, diseñando, cantando y creando infinidad de obras que pueden hacer un mundo mejor, con el cual muchas otras puedan ser identificadas. Y sí, siempre habrá alguien que valore eso. ¿Y si no lo hay? No importa, es cuestión de liberación… Yo nunca pensé que todo esto sobre lo que escribo hoy en día (y en el pasado) tenga tanto eco en el extranjero, incluso cuando no me conocen en mi casa.
Cada vez que recibo un mensaje, un correo de una persona desconocida expresando lo que ha sentido con mis letras, simplemente me pone en una rara sensación de que, a pesar de la distancia, conecto directamente con ese alguien, que aunque no sé cómo es, quién es, si es hombre, mujer, edad, raza, religión y un largo etcétera, piensa similar a mí… Es una extraña coincidencia, de esas melancólicas y a su vez satisfactorias; hace pensar que no se está tan solo.
Muchas veces, cuando escribía, hacía un ejercicio mental: me imaginaba en una sala vacía, expresando mis ideas sin que esas palabras llegaran a ningún lugar; como mucho, las ondas de mi voz llegaban hasta la otra esquina y luego rebotaban hacia mí, pero seguía estando efectivamente solo. Ahora entiendo que no, que de esa “posibilidad de eco” llega a algún sitio, siendo escuchado e interpretado por muchos, para luego devolver un… “lo he sentido”.
Ahora pasando a los últimos problemas que he descrito: estoy sin trabajo y no sé qué estudiar. Para salir de este apartado rápido es… entender para qué estás hecho y no temerle a lo desconocido. Hay quienes ya saben para qué son buenos: si escriben, si diseñan, si les encanta el cálculo, las ciencias, etc. Es adentrarse en esos espacios y explorar, muchas veces a prueba de error… si sirve bien, si no, inténtalo de nuevo, esfuérzate que lo lograrás.
Y lo del trabajo pues, revísate a ti mismo, mira las competencias actuales y piensa: ¿qué me hace falta? Hay sectores más explotados que otros. Muchas veces, y esto es opinión personal, hay personas que escogen trabajos que están sobre saturados y quieren seguir la misma línea de éxito. Claro que puede lograrse, pero será mucho más difícil y tardado debido a que hay miles como tú buscando lo mismo, por lo que tienes que destacar por algo… sé diferente incluso dentro del mismo sector. No es lo mismo ser un abogado civil que uno fiscal o laboral, etc. Hay muchas otras formas, cada especialidad mejor explotada que otras (un breve ejemplo dentro del derecho).
Y ya para finalizar con el tema de la carencia de sentido. Yo realmente sigo de cerca la filosofía de Albert Camus. No quiero parecer experto ni decir que sé mucho de ello; prefiero que tú mismo investigues. Pero en sí, lo que sé es que, ante tanta carencia de sentido, eres tú quien debe darle sentido a la vida, sea cual sea… Si tu sentido de la vida es superarte a ti mismo, está bien; si es crear una familia o un negocio, son elecciones válidas; si tu sentido de la vida es disfrutarla como si fuera el último día, también es válido, y así un largo etcétera.
En mi caso me centro en la superación personal, intento mientras ser una buena persona y ayudar en parte a mi familia en lo que puedo, tratando claro de disfrutar cada vez que tengo la oportunidad y saciar uno de los pocos deseos que tengo, y es el carnal… Sí, las mujeres, mi perdición (en el buen sentido). Creo que es al menos lo que más disfruto, más que cualquier bebida, comida o viaje. ¿Qué te digo? Me gusta subir al cielo en cuestión de segundos (o al infierno), quizás me entiendas.
El hecho de todo esto es que no tengo las respuestas a todo, tú tampoco las tienes, pero aun así debemos aprovechar nuestras oportunidades como la especie más inteligente sobre el planeta Tierra y dar respuestas inteligentes, acciones resolutivas. Para estancarse y caer en un hueco hay muchos; para salir, está el desafío, y eso es lo que tenemos que enfrentar, haciéndolo con la mayor seguridad posible.
Espero que hayas entendido mi concepto y, claro, quedo atento a cualquier corrección y/o aporte: saludos.

