El sentido común es demasiado importante

Quienes me conocen en la vida real o han tratado conmigo en alguna ocasión (sea por el medio que sea) sabrán de primera mano que soy alguien modesto. Intento ser de las personas que pasan desapercibidas, sin intentar alardear demasiado sobre lo poco que sé o que creo saber. Y ese «creo» es debido a que nunca llegamos a conocer del todo un determinado tema; puede que lo dominemos, pero habrá mil vertientes más por estudiar y aprender.

La cuestión aquí es que intento dejar muy claro esa «modestia», porque puede que líneas más abajo pueda ser malinterpretada.

Al día de hoy, soy una persona más del montón, una insignificante alma que vive más en el trabajo que en su casa, y aun así, su sueldo parece un chiste al lado de “x profesiones” (y eso que algunas me parecen absurdas, como la gran cantidad de senadores que sirven para poco). Pero a pesar de todo, suelo destacarme en las pocas cosas que hago, y creo saber cuál es la clave.

¿Qué es el sentido común?

Una pregunta que parece ser sencilla, pero que tiene demasiadas vertientes y debates, tanto filosóficos como políticos, según la fuente que se lea. De todas ellas, puedo sacar una conclusión:

El sentido usual se refiere a la capacidad de discernimiento y razonamiento práctico que las personas utilizan en situaciones cotidianas para tomar decisiones lógicas y coherentes. Se basa en la experiencia, el conocimiento previo y la intuición para llegar a conclusiones que parecen evidentes o razonables para la mayoría. Es una forma de pensamiento que se considera universal y compartida por la sociedad en general.

Una de las fuentes.

Según ello, podríamos creer que es algo generalizado dentro de nosotros los humanos, pero no… o al menos no tan evidente en muchos casos reales que he experimentado y de los que vivo día a día. En ocasiones, creo que hay mucha gente insuficiente o, en realidad, soy yo con mi trastorno quien va siempre un paso por delante, según lo que he podido investigar. Mis descripciones y comportamientos coinciden con cuadros de ansiedad o, específicamente, el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). El TAG se caracteriza por una preocupación excesiva y persistente sobre una amplia gama de eventos o actividades cotidianas; las personas con TAG tienden a anticipar constantemente situaciones futuras, planificar en exceso y tener dificultades para controlar sus preocupaciones.

Mi don, mi maldición… día a día, siempre voy coordinando para que mis movimientos salgan lo más perfectos posible, pero dentro de ese orden, hay quienes provocan desorden. Es como alzar una torre de legos para que luego llegue alguien y la derrumbe, es un poco insufrible, pero que controlo.

¿Cómo es posible que alguien viva del momento (o lo que surja)? En el Ejército, los comandantes tenían un dicho bastante grotesco: “pasan como la mierda flotante”, y es que, a pesar de que ese «don» tendría que ser algo generalizado en los humanos, al tocar ese apartado lógico/racional, observo cómo hay quienes fueron abandonados por dicho beneficio. Uno de mis grandes ejemplos son mis hermanos, quienes apenas están experimentando su etapa adulta, y son de las personas que saben que tienen que controlar sus finanzas y se les dan las herramientas para hacerlo, y terminan viéndose colgados.

Estoy casi seguro de que eso también tiene que ver con el miedo a indagar, mismo del cual he escrito en anteriores veces, en las que compañeros de trabajo, por más que tienen descritos los protocolos y funciones del puesto, y además de ser un trabajo rutinario, de repetir la misma función todos los días y casi que al tiempo hacerlo mecánicamente, algunos de ellos terminan haciendo lo que no es, incluso ni siguiendo su instinto o lo más lógico… mira que un detective tiene que tener ese don investigativo de reconocer detalles, un policía el de identificar posibles criminales, y así podría irme con ejemplos de múltiples labores sin fin. El caso es que hay quienes no parecen guiarse por sus sentidos; adormecidos por la ignorancia.

Quizás el sentido de mi realidad esté un poco alterado, pero no dejo de detallar lo evidente hasta que pueda adormecer mi ansiedad. Gracias por leer, y quedo atento a cualquier corrección u aporte; saludos.

Imagen sacada de acá.

2 comentarios en «El sentido común es demasiado importante»

  1. David Herrera soto dice:

    Excelente artículo, en mi día a día trato de ser lo más lógico posible y en mi experiencia creo tener sentido común para las cosas, pero también es cierto lo que expones de los demás y es que muchas personas les falta usar la lógica y el sentido común en su vida diaria, quizás el problema está en que han creído que la tecnología lo hace todo por ellos lo que ha causado que a día de hoy las personas incluso profesionales ya no tienen buena ortografía, no hay análisis profundo en las cosas, parece que les da pereza pensar, lo cual me lleva al tema actual de la IA, la que se va a montar en los próximos años ahora sí que la gente no va a querer pensar ni en lo más mínimo.
    Lo anterior pareciera ser un chiste pero según estudios actuales las generaciones están perdiendo habilidades de razonamiento y capacidad de análisis, lo que provoca que las capacidades intelectuales cada día están peor generación tras generación, y esto compa sí que es grave.

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    1. Gatooscuro dice:

      ¡Hola, buenos días David! Excelente aporte y cuanto menos preocupante, coincido contigo, puede que en un futuro con tales tecnologías ya se tenga pereza de incluso pensar… tristemente.

      Saludos.

      Responder

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