Durante años hemos escuchado que el Fediverso es descentralizado. La afirmación no es falsa, pero tampoco cuenta toda la historia. Si bien plataformas como Mastodon distribuyen la infraestructura entre miles de administradores independientes, la realidad es que la mayoría de usuarios continúan dependiendo de terceros para mantener su identidad digital. La cuenta, las claves, las publicaciones y las relaciones sociales siguen residiendo en un servidor administrado por otra persona. Holos surge precisamente para cuestionar esa dependencia y proponer una alternativa diferente: convertir el dispositivo del usuario en el verdadero servidor.
A primera vista, Holos puede parecer otra plataforma compatible con ActivityPub, el protocolo que permite la comunicación entre Mastodon, PeerTube, Pixelfed y otros proyectos del Fediverso. Sin embargo, detrás de esa apariencia familiar se esconde una arquitectura radicalmente distinta. Mientras que en Mastodon el usuario se conecta a un servidor remoto que almacena toda la información, en Holos es el propio teléfono o computador quien ejecuta las funciones fundamentales del servidor. La identidad digital ya no vive en una instancia administrada por terceros, sino directamente en el dispositivo de quien la utiliza.
Esta diferencia puede parecer sutil, pero cambia por completo la relación entre el usuario y la plataforma. En un servidor Mastodon tradicional, la desaparición del administrador o el cierre de la instancia pueden generar migraciones forzadas, pérdida de información o dificultades para conservar la identidad digital. Holos intenta eliminar ese punto de dependencia trasladando la propiedad efectiva de la cuenta al usuario. La infraestructura deja de ser el centro del sistema y pasa a desempeñar un papel secundario.
Naturalmente, surge una pregunta evidente. Si el servidor es el propio teléfono, ¿cómo puede localizarlo el resto del Fediverso? Los dispositivos móviles suelen estar detrás de NAT, utilizan direcciones IP dinámicas y permanecen desconectados durante largos periodos cuando entran en suspensión. Para resolver este problema, Holos introduce la figura del Relay Server. Este componente actúa como intermediario entre el Fediverso y los dispositivos de los usuarios, manteniendo una dirección accesible de forma permanente y almacenando temporalmente las actividades mientras el dispositivo se encuentra desconectado.
Es importante comprender que el relay no sustituye al servidor personal del usuario. Su función consiste en facilitar la conectividad. Cuando una instancia de Mastodon desea interactuar con una cuenta de Holos, la comunicación se realiza a través del relay. Si el dispositivo se encuentra conectado, la actividad es entregada inmediatamente. Si está desconectado, el relay la almacena temporalmente hasta que el usuario vuelva a estar disponible. Este diseño permite mantener la compatibilidad con ActivityPub sin obligar a los usuarios a disponer de una infraestructura permanentemente conectada a Internet.
He de decirles que llevo varias semanas utilizando la plataforma de forma intermitente, cada vez que me acuerdo de entrar y revisar qué ocurre por allí. Al principio pensé que sería un proyecto complicado de configurar y mantener. Después de todo, la idea de convertir el propio dispositivo en un servidor dentro del Fediverso no parece precisamente algo orientado al usuario común. Sin embargo, mi experiencia fue exactamente la contraria. La configuración inicial resultó extremadamente sencilla y en pocos minutos ya estaba interactuando con el resto de la red.

La sensación de utilizar Holos es curiosa. Por un lado, ofrece prácticamente todas las funciones que cualquiera esperaría encontrar en una instancia convencional. Por otro, existe una satisfacción difícil de describir al saber que la infraestructura se encuentra bajo tu propio control y que tu identidad digital no depende de la continuidad de un administrador o de una organización externa.
No obstante, tampoco todo es perfecto. En mi experiencia, Holos parece beneficiarse bastante de contar con un dispositivo relativamente potente y una conexión estable. Cada vez que regreso después de varios días sin utilizar la aplicación, el proceso de sincronización y actualización puede tardar algunos minutos mientras el sistema se pone al día con toda la actividad acumulada durante mi ausencia. No considero que sea un problema grave ni un defecto de diseño, sino una consecuencia lógica de la arquitectura que propone el proyecto. Mientras una instancia tradicional permanece sincronizada permanentemente en un servidor remoto, aquí es nuestro propio dispositivo el que debe recuperar y procesar la información pendiente.
De hecho, imagino que esta situación podría hacerse más evidente a medida que aumenten los contactos, las publicaciones y las interacciones asociadas a una cuenta dentro del Fediverso. Cuanto más tiempo permanezcamos desconectados, más información tendrá que procesar el sistema cuando volvamos a conectarnos. En cualquier caso, Holos incorpora herramientas bastante detalladas para supervisar el almacenamiento local y la información almacenada por la aplicación, algo especialmente importante cuando el usuario se convierte también en administrador de su propia infraestructura.
Otro aspecto relevante es la gestión de las claves criptográficas. En los modelos tradicionales, las claves privadas suelen residir en el servidor que administra la cuenta. Esto implica depositar un nivel considerable de confianza en el administrador de la instancia. Holos adopta un enfoque diferente. Las claves privadas permanecen bajo control del usuario y se almacenan localmente en sus dispositivos. La identidad deja de depender de una base de datos remota y pasa a estar vinculada directamente al propietario de la cuenta.
Desde una perspectiva filosófica, esta decisión resulta particularmente interesante. Durante décadas, la evolución de Internet ha seguido una tendencia constante hacia la centralización. Incluso muchos servicios que se presentan como descentralizados continúan concentrando funciones críticas en infraestructuras administradas por terceros. Holos invierte parcialmente esta tendencia y recupera una idea que parecía olvidada:que los usuarios pueden ser propietarios de sus propios servicios en lugar de simples clientes de plataformas ajenas.
La arquitectura del proyecto también refleja esta filosofía. El software cliente incorpora las capacidades necesarias para interactuar directamente mediante ActivityPub, gestionar la identidad del usuario y mantener las relaciones federadas con otras plataformas. Por su parte, el relay se encuentra desarrollado como software libre y puede ser desplegado por cualquier persona interesada en operar su propia infraestructura. Esto significa que los usuarios no están obligados a depender del relay público ofrecido por el proyecto.
La posibilidad de utilizar dominios propios representa otro elemento especialmente valioso. En muchas plataformas federadas la identidad depende inevitablemente del dominio de la instancia utilizada. Cuando alguien publica desde una dirección como @usuario@servidor.tld, parte de su identidad digital queda ligada a ese servidor específico. Holos permite asociar la identidad a dominios controlados directamente por el usuario, reduciendo todavía más la dependencia respecto a proveedores externos y facilitando la portabilidad a largo plazo.
Sin embargo, existe una consecuencia de esta independencia que rara vez se menciona cuando se habla de soberanía digital dentro del Fediverso. Ser dueño de tu propia infraestructura también significa exponerte de manera más directa a determinadas dinámicas sociales que llevan años existiendo en las redes federadas.

Quienes llevamos tiempo participando en comunidades basadas en ActivityPub hemos visto cómo los bloqueos entre instancias forman parte del funcionamiento cotidiano del ecosistema. En muchas ocasiones no se trata únicamente de cuestiones técnicas o de moderación, sino también de diferencias ideológicas, conflictos personales o simples desacuerdos comunitarios. He documentado este fenómeno anteriormente y conozco casos donde determinados grupos han presionado a administradores de pequeñas instancias bajo una lógica muy sencilla: expulsar a una persona concreta o afrontar el bloqueo de toda la instancia.
Cuando una cuenta se encuentra alojada en una instancia enorme como Mastodon.social, este tipo de situaciones suelen tener un alcance limitado. Bloquear una instancia de semejante tamaño supone perder contacto con una parte considerable del Fediverso, algo que muchos administradores no están dispuestos a hacer. Como resultado, los bloqueos suelen dirigirse hacia usuarios específicos.
La situación cambia cuando hablamos de instancias pequeñas o infraestructuras prácticamente unipersonales. En esos casos, bloquear una instancia completa apenas tiene consecuencias para quienes ejecutan el bloqueo. Perder veinte, treinta o incluso algunos cientos de usuarios suele considerarse un daño colateral asumible.
Holos lleva este escenario a su máxima expresión. Si tu instancia eres únicamente tú, un bloqueo a nivel de instancia equivale prácticamente a un bloqueo personal. Además, existen herramientas y listas de bloqueo compartidas que permiten automatizar este proceso, facilitando que determinados usuarios terminen aislados de amplios sectores del Fediverso. Algunos conocen estas herramientas como Fediblock; personalmente siempre me ha parecido más apropiado llamarlo Fedisuck.
Y no, no necesariamente hay que ser una persona especialmente problemática para terminar dentro de uno de estos sistemas de bloqueo. La sensibilidad de algunas comunidades federadas es bien conocida y basta con mantener opiniones impopulares o participar en determinados debates para acabar señalado por grupos específicos. Es una realidad incómoda, pero forma parte del ecosistema federado desde mucho antes de que existiera Holos.
No obstante, como toda tecnología emergente, Holos también enfrenta desafíos importantes. La disponibilidad permanente de los dispositivos continúa siendo un problema técnico complejo. Aunque el relay mitiga gran parte de estas limitaciones, el modelo sigue siendo más exigente que el enfoque tradicional basado en servidores dedicados. Asimismo, la adopción masiva dependerá de la capacidad del proyecto para ofrecer una experiencia de usuario sencilla sin sacrificar los principios de autonomía que lo caracterizan.
A pesar de estas dificultades, Holos representa una de las propuestas más interesantes surgidas en el ecosistema federado durante los últimos años. No intenta construir una nueva red social ni competir directamente con Mastodon. Su objetivo parece ser mucho más ambicioso: replantear quién posee realmente la identidad digital dentro del Fediverso. Mientras la mayoría de proyectos discuten cómo distribuir servidores, Holos plantea una pregunta diferente. ¿Y si el servidor pudiera ser el propio usuario?
Quizá esa sea la verdadera relevancia del proyecto. No se trata únicamente de una innovación técnica ni de una curiosidad para entusiastas del software libre. Se trata de una exploración práctica de lo que significa recuperar el control sobre nuestra presencia en Internet. En una época donde casi toda interacción digital depende de infraestructuras ajenas, Holos nos recuerda que la descentralización todavía puede avanzar un paso más allá.


Tiene muy buena pinta este proyecto. Voy a darle una vuelta aver como funciona.
Thanks!!!!
Ya nos contarás que tal te va! Saludos